Prueba VW up! Das Kleine Wunder
18/11/2014 Pruebas de manejo

Prueba VW up! Das Kleine Wunder

Es chiquito, moderno y simpático, pero ¿Es La Pequeña Maravilla? Lo analizamos a fondo.

En regiones como la nuestra, el segmento más importante es de los compactos ya que son económicos, pero pueden cumplir con las necesidades del uso familiar. Sin embargo, VW arriesgó con el up!, un citycar que es más pequeño. ¿Será correcta esta apuesta? ¿Será suficientemente polivalente para la mayoría del público? ¿La búsqueda de un precio competitivo resultará en un auto de baja calidad? Analizamos todos estos interrogantes en esta prueba del nuevo VW up!

 

Mecánica y seguridad

El up! mide unos 3.605 mm de largo por unos 1.645 mm de ancho y 1.500 mm de alto con una distancia entre ejes de 2.421 mm. En otra época estas hubieran sido las medidas de un hatchback compacto y no las de un citycar (un Uno original medía pocos milímetros más y tenía una distancia entre ejes menor) pero hoy están por debajo de modelos como los Chevrolet Celta, Renault Clio Mio y nuevo FIAT Uno (ver Comparador), por citar solo vehículos producidos en el Mercosur.

Una de las grandes sorpresas del up! es su motor de solo 3 cilindros y 999 cc con 12 válvulas que entrega 75 CV y 95 Nm de torque. Estas cifras lo colocan por debajo de cualquier competidor, pero ya veremos cómo funcionan en el mundo real.

Respecto de la seguridad, el up! dio su primer gran anuncio antes de iniciar su comercialización cuando alcanzó las 5 estrellas en las pruebas de Latin NCAP. La dotación incluye el doble airbag obligatorio, pero también anclajes ISOFIX (tiene 4 estrellas en la protección de niños). Atrás, el cinturón central sigue siendo solo ventral (de 2 puntos) pero incluye el tercer apoyacabezas.

 

Diseño

Hacer un auto tan pequeño y buscar ofrecer el mayor espacio interior posible impide jugar mucho con las formas en el exterior, por eso el up! tiene un perfil casi de monovolumen y superficies rectas con pocos planos expresivos como el que rodea toda la superficie acristalada lateral o el del zócalo que aumenta visualmente los guardabarros. La simpatía está puesta en los grandes guardabarros y en la parrilla con forma de sonrisa que de paso rompe con la monotonía actual en los frontales de la marca. Rematan los faros relativamente grandes y de contornos más redondeados.

Respecto del modelo europeo, nuestro up! es 60 mm más largo, la versión de 5 puertas tiene ventanillas traseras normales (allá son basculantes) y en el caso del 3P la cintura es recta mientras que allá ofrece un marcado quiebre ascendente. La única perdida que podríamos lamentar es la luneta en cristal que envuelve los faros posteriores en el Viejo Continente.

 

Interior

Al igual que en el exterior, VW resolvió la cabina de manera simple, pero sin perder la gracia. Lo que más llama la atención es la presencia de chapa en las contrapuertas cuyo color es repetido en la moldura que recubre la sección frontal del tablero como en el nuevo The Beetle. Se suman los asientos con el apoyacabezas integrado y el volante con agradable grip y base plana.

Lo que más llama la atención es la solidez percibida, y no solo con la vista ya que el tablero se siente duro si lo golpeamos y la consola central no baila ni un milímetro si la sacudimos. Las texturas son correctas y el único plástico que parece fuera de lugar es el de las bocas de aire.

La practicidad es alta: hay varios portaobjetos, los comandos están agrupados en el centro del tablero y el estéreo tiene conexiones de todo tipo además de sonar muy bien. Personalmente prefiero recibir aire en la cara por lo que en los días de calor extrañé las bocas de ventilación centrales que fueron reemplazadas por un difusor. Por su parte los controles -como los de la columna del volante- son los clásicos de VW, es decir de buen tacto y no se sienten baratos.

El espacio no sobra en las plazas posteriores pero no está mal para que dos adultos viajen allí en trayectos urbanos. El baúl ofrece 285 dm2, algo más que en varios modelos compactos y además trae una bandeja rígida que permite dividirlo en dos niveles.

 

Comportamiento dinámico

¿Cómo será manejar un motor de 3 cilindros y tan chico? No hay grandes diferencias, solo cuando pisamos el acelerador fuerte a bajas vueltas o mientras regula a 1.000 rpm (al encender el aire acondicionado) vibra un poco de más y su sonido remite a un diésel.

El pequeño 999 cc gana rpm fácilmente apoyado por una caja de relaciones cortas y nos da empuje necesario en la ciudad. Debido al modesto torque, empieza a mostrar fuerza a partir de las 2.000 rpm y el tacómetro tiene que haber alcanzado las 3.000 vueltas si queremos algo de verdadera velocidad. Debido a lo anterior hay que prestar atención a la palanca de cambios cuya acción es precisa y con un delicioso tacto mecánico.

La posición de manejo es cómoda -tanto butaca como volante se regulan en altura- los pilares gruesos dificultan la visibilidad en las diagonales, pero los retrovisores son grandes y en nuestro caso contamos con sensores de estacionamiento que proyectan la información en el pequeño display del estéreo. El cuadro de instrumentos tiene un velocímetro grande y solo el tacómetro resulta muy pequeño. Las butacas tienen poca sujeción lateral (tampoco necesita tanta) y ofrecen un cómodo asiento largo.

Saliendo a la ruta lo primero que llama la atención es que viaja 120 km/h con 3.750 rpm y sin embargo no se filtran ruidos mecánicos en la cabina. Va bien plantado, aunque la relación distancia entre-ejes/trochas/altura lo hacen sensible a los vientos cruzados y es importante no hacer movimientos bruscos con el volante. La dirección tiene la clásica falta de tacto de los sistemas eléctricos y no vuelve al centro a baja velocidad, pero es blanda en ciudad y se endurece correctamente a medida que trepa la aguja del velocímetro.

Las suspensiones resultan algo ásperas, aunque gran parte de la culpa la tuvieron las llantas de 16” con caucho 185/50 montadas en la unidad probada en lugar de las de 185/60 R15 o 175/70 R14 convencionales del modelo. Moraleja, las llantas grandes quedan lindas, pero tienen su efecto negativo en el confort de marcha que de otra manera no sería perfecto, pero si mucho más cómodo.

Por último hay que destacar los bajos consumos. En ciudad y con el tránsito normal de la mañana logramos un rendimiento de 13.5 km/l (7.4 L/100 km) siempre respetando el indicador de paso de cambio del tablero. Por otro lado, a 120 km/h constantes hizo 15.9 km/l o 6.2 L/100 km. Teniendo en cuenta que el tanque es de 50L, una medida más que generosa en un citycar (normalmente son de 35L) estuvimos lejos de los 1.000 kilómetros de autonomía anunciados, pero el rendimiento fue muy bueno.

 

Conclusiones

El VW up! es un héroe. Personalmente me sorprendió manejar un auto tan chico made in Mercosur y en esa franja de precios con esos niveles de seguridad, solidez de constricción en el interior, buena insonorización en ruta y bajos consumos.

La segunda parte está relacionada con el precio, ya que para tener una serie de amenidades como cierre central, ventanillas y espejos eléctricos se acerca mucho al Gol Trend. Aquí ya entran los gustos personales y recordar que hay versiones más accesibles del up! que podés conocer visitando el Catálogo de 0km de Autocosmos.

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